Poisson d’avril significa “Pez de abril” y es el
equivalente francés de nuestro día de los Santos inocentes del 28 de diciembre.
El 1 de abril, la gente y hasta la prensa se divierten haciendo bromas suaves o
pesadas. Pero los que más disfrutan de este día son los niños quienes elaboran
unos pececitos en papel y son felices pegándolos en la espalda de las personas.
El pegar papelitos a sus padres y profesores puede llegar a ser tolerado porque
no es una broma de mal gusto.
Pero, se preguntarán, ¿porqué en abril y porque pececitos?.
Para comenzar, sobre la fecha de la celebración, tenemos que remontarnos al año 1564 en Francia. Antes de esa época, el año empezaba el 1 de abril hasta que el rey Carlos IX decidió cambiar el inicio del año para el 1 de enero. Esto con el fin de que todo el reino comenzara el año en la misma fecha. La cuestión es que muchos despistados seguían celebrando la llegada del nuevo año el 1 de abril y para burlarse de ellos, la gente les tendía bromas ese día. Estas bromas consistían en ofrecer regalos falsos para hacerlos caer en cuenta del error. Y según la leyenda, estos regalos eran en su mayoría alimentos. Ya que la fecha solía caer en plena cuaresma, lo que más se ofrecía eran pescados. Otra historia cuenta que para el 1 de abril, comenzaba la prohibición de la pesca en Francia. Para burlase de los pescadores, la gente les daba arenques falsos o se los pegaba en la espalda hasta que la pobre víctima se daba cuenta de que caminaba con un pez oloroso. Con el tiempo, se fue reemplazando el pescado de verdad por pececitos en papel, más tiernos y menos malolientes.
Así que si están en Francia para un primero de abril, hay que estar pilas para no caer en bromas pesadas o lo mínimo, revisarse la espalda constantemente para no andar “turisteando” con un pececito en la espalda.
Aquí en Alemania es el “Aprilscherz”, un día en el que también se hace bromas y la gente grita “April April” en vez de “Poisson d’avril”. En América latina y España, tenemos que esperar hasta el fin de año, el cambiado por el rey francés, para gritar “inocente palomita”.
En casa, mi esposo es siempre la víctima porque Tina le pega un pececito “discretamente”. Obviamente papá sigue el juego y hace que se va hasta que se da cuenta de que cayó y ahí mismo, mi hija le grita: “Poisson d’avril!”. Y bueno, este año, los que ya cayeron fueron sus muñecos. No se salvaron los pobres de su pececito en la espalda.
Para celebrar esta fecha, hice unas galletitas “Poisson d’avril” para compartir esta tradición en el jardín infantil de mi hija.
Las galletas eran de vainilla y los decoré con fondant rojo.
Muy lindos y sobre todo, deliciosos.
Y nada apestosos,
Feliz "Poisson d'avril" y felices vacaciones de Semana Santa.