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30 de diciembre de 2015

Natilla colombiana



Con mucha emoción les traigo en esta ocasión una receta que me transporta completamente a mi tierra y más en estas épocas decembrinas cuando más la preparamos: la Natilla colombiana.

Natilla colombiana

La natilla colombiana es la herencia que dejaron los españoles al llevar consigo esta maravillosa receta durante la época de la colonia. Con los años, la receta original se fue modificando: se suprimieron los huevos por la harina de maíz y se empezó a endulzar con Panela, esa melaza que resulta de cocer a altas temperaturas el jugo de la caña de azúcar. La panela recibe muchos nombres en Latinoamérica y es un ingrediente muy popular en la gastronomía de nuestros países. Además de ser utilizada también como edulcorante, la panela es muy nutritiva y eficaz para contrarrestar los resfriados. 

Natilla colombiana

En Colombia se ha perdido la tradición de hacer uno mismo la natilla porque existe el preparado en polvo al cual se le adiciona agua y listo. No deja de ser rica pero la que se hace en casa con la receta de siempre es mucho mejor. Además, para los que estamos lejos y que no encontramos la natilla en caja, nos es más fácil hacerla porque la panela se puede conseguir en tiendas de productos asiáticos, al menos aquí en Europa. Eso sí, en España se consigue todo: natilla en polvo, panela en bloque, ¡qué suerte!…
Un consejo: rallar la panela tomándose su tiempo porque no deja de ser una tarea dispendiosa. O mejor aún, comprarla ya rallada.


Natilla colombiana 

A mí me gusta decorar mi natilla con un almíbar de moras. Como en esta época del año es difícil conseguir moras, las reemplacé por fresas que son más asequibles. Ahora bien, existen muchas variantes dependiendo de los gustos: con coco rallado, con uvas pasas, con arequipe, con canela y hasta con aguardiente. Todas exquisitas. 

Natilla colombiana navideña


Ingredientes: 
-1 litro de leche semidesnatada
-125 g de fécula de maíz 
-250 g de panela rallada 
-2 astillas de canela 
-3 clavos de olor o 1 pizca de clavos molidos  
-1 cucharada de mantequilla

Preparación: 
1. Disolver la fécula de maíz en 250 ml de la leche. Revolver bien para que no queden grumos y reservar. 
2. En una olla, hervir a fuego bajo-medio el resto de la leche con la canela, los clavos y la panela rallada. 
3. Cuando la leche empiece a hervir, agregar la mantequilla y la fécula de maíz disuelta con la leche.  
4. Revolver con una cuchara de palo hasta que la mezcla empiece a espesar y hasta que al mover la cuchara se comience a ver el fondo de la olla (unos 5-7 minutos aproximadamente). 
5. Colocar la mezcla en un molde para gelatina o flan. Dejar enfriar sobre una rejilla por lo menos una hora antes de consumirla o decorarla. Opcional: sacar las astillas de canela antes de poner a enfriar la mezcla. 

Ingredientes para el almíbar de moras o fresas:
-125 g de moras o fresas 
-125 g de azúcar 
-1 cucharada de agua 
-1 cucharadita de fécula de maíz (opcional) 

Preparación: 
1. En una olla pequeña, poner las moras, el azúcar y el agua. Calentar todo a fuego medio. 
2. Ir quitando la espuma que se vaya formando durante la cocción. Retirar del fuego cuando la mezcla empiece a hervir. Si se desea un almíbar más consistente, agregar la cucharadita de fécula de maíz disuelta previamente en un poco de agua cuando la mezcla empiece a hervir. Dejar enfriar.

Decorar la natilla con el almíbar y deleitarse.  

Natilla colombiana

¡Un feliz 2016 para todos!

28 de diciembre de 2015

Casita de jengibre

Cuando era pequeña, para cada navidad, solía fabricar y decorar una linda casita de dulces que era la emoción de todos el 24 de diciembre. Me tomaba días haciéndola, sentando las bases, pegando un mundo de dulces y chocolates con la glasa que mi abuelita me ayudaba a preparar. Mis hermanos y primos la miraban con ojitos glotones hasta que la devoraban y sólo quedaban restos de galleta y de dulces. ¡Qué recuerdos tan bellos!

Así que ya era hora de seguir esta tradición con mi hija a quien le encantó la idea y quien se divirtió decorando su casita de jengibre con una de sus amigas.

Casita de Jengibre

Preparamos una mini mesa de dulces y bebida con el tema de la casita de jengibre.

Casita de Jengibre

Y también montamos una mesa con todo para decorar las casitas:

Casita de Jengibre

Los dibujos, tan lindos como siempre, son trabajo de nuestra diseñadora favorita:

Casita de Jengibre

Con un letrero de bienvenida,

Casita de Jengibre

Las banderitas tenían también como motivo el muñequito de jengibre:

Casita de Jengibre

Al igual que la bebida que era de frambuesa:

Casita de Jengibre

Comimos galletas Oreos cubiertas de chocolate blanco, miam …

Casita de Jengibre

Cada nena tenía decorado su puesto con un set de mesa y su botellita para el refresco:

Casita de Jengibre

Y todo lo necesario para decorar su casita utilizando glasa, dulces, caramelos …

Casita de Jengibre
Casita de Jengibre

Yo también me divertí como una niña, recordando viejos tiempos y pasando un momento agradable. Además, estoy muy orgullosa de mi casita que no quiero ni comérmela:

Casita de Jengibre

Esta es una buena idea para mantener ocupados a los niños en esta época de vacaciones. Ellos son felices horneando, decorando y sobre todo comiendo el resultado.

Casita de Jengibre

25 de diciembre de 2015

23 de diciembre de 2015

Terciopelo rojo



Para estas fiestas navideñas, como muchas personas que comparten mis gustos por la repostería y los buenos pasteles, he decidido hacer el tradicional Red velvet o Terciopelo rojo. Sé que no es la más original de las recetas porque todos pensamos en hacerla para estas fiestas, pero ese rojo intenso y esa textura jugosa me parecen perfectos para la navidad.


No me había atrevido a publicar una receta de Terciopelo rojo porque había intentado hacerlo muchas veces sin lograr un sabor que me satisficiera por completo. Pero debo decir que encontré una receta que me ha encantado y con la que me caso.  El terciopelo rojo no es complejo de hacer pero pienso que el éxito consiste en utilizar los mejores ingredientes, seguir los pasos de la receta con juicio, como decimos en Colombia, y unos cuantos truquitos que uno va descubriendo después de tanto ensayo y error.
  
La receta pertenece a la autora del blog Sally’s baking addiction. Su artículo sobre esta receta es muy completo y explica con mucha emoción los pasos a seguir para tener un Terciopelo rojo maravilloso. Personalmente, a mi me encantó la receta del bizcocho pero cambié la del glaseado de queso crema porque lo encuentro demasiado dulce. 



Unas cuantas recomendaciones antes de comenzar:

-Los huevos tienen que ser L y muy frescos. Ellos le dan al bizcocho una buena estructura y mucho aire que ayuda a esponjarlo. En la mayoría de las receta los huevos se incorporan con el azúcar, pero en ésta se separan las yemas de las claras para espumar éstas últimas y agregarlas a la mezcla al final.

-El colorante rojo es súper importante, por esto lleva su nombre este pastel. Debe ser en gel y de muy buena calidad. No sirve ese que venden en los supermercados y menos uno en polvo. Los que dan los mejores resultados son el Americolor super red y el Red extra de Sugarflair. Imprescindibles, porque sin ellos no se obtiene ese bello color que uno espera ver contrastando con el glaseado blanco.

-Aceite y mantequilla. Todas las recetas con las que había experimentado llevaban sólo aceite y encontraba su sabor muy presente en el bizcocho. Eso me molestaba un poco hasta que di con ésta en la que se combina aceite y mantequilla. Puede ser un gusto personal pero a mí me gusta que los bizcochos sepan más a mantequilla que aceite. Así que aquí la combinación es perfecta y equilibrada.

-El cacao debe ser de muy buena calidad y no poner más de dos cucharadas porque cambiaría ese sabor particular que tiene el terciopelo rojo, tan indescriptible.

-El buttermilk es necesario. Aquí en Alemania es un producto de consumo diario pero no lo es en muchos países. Se puede hacer fácilmente en casa mezclando leche con vinagre o limón. Así que no hay excusa para descartarlo de la receta porque sin él, el bizcocho pierde mucha esponjosidad y textura.

-El Terciopelo rojo suele presentarse como un pastel en capas (Layer cake) pero yo quise hacerlo en un molde de Bundt cake. En este caso, necesita por lo menos una hora de horneado porque el volumen de mezcla es importante. Hay que estar vigilantes porque con un Bundt cake hay riesgo de que los bordes se quemen. Si después de 45 minutos la superficie empieza a ponerse muy negra, lo indicado es poner una hoja de papel aluminio sobre el bizcocho y seguir horneando. Otra solución muy simple es cortar la parte baja del bizcocho (cuando haya enfriado) para nivelarlo y quitar así lo quemado. Siempre engrasar bien el molde de Bundt Cake antes de poner la mezcla. Si se desea hacer un pastel en capas, usar 3 moldes de 18 cm de diámetro y hornear durante unos 40 minutos o hasta que al hacer la prueba del palillo éste salga limpio.

-Cuando la mezcla esté en el molde, hay que meterlo lo más rápido posible al horno precalentado porque el bicarbonato y el vinagre están haciendo de las suyas y empiezan a liberar los gases que le dan la esponjosidad al bizcocho.

-Para un Bundt cake es mejor un glaseado más bien líquido que le da ese toque decorativo de nieve derretida. Así que le di al glaseado de queso crema una consistencia más liquida agregando un poco de agua caliente, muy sencillo.

-Y para terminar, creo que aún si este bizcocho es muy esponjoso, sugiero bañarlo con almíbar de azúcar. La razón es que al ser un Bundt cake no lleva glaseado en el medio y, además, si lo ponemos en la nevera para que el glaseado no se estropee hasta la hora del consumo, tiene tendencia a ponerse duro. Con el almíbar se mantiene jugosito y esponjoso así se refrigere.


Terciopelo rojo


Ingredientes para el bizcocho:
-345 g de harina de trigo 
-1 cucharadita de bicarbonato de sodio  
-2 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar  
-1/2 cucharadita de sal
-115 g de mantequilla a temperatura ambiente
-400 g de azúcar granulado
-240 ml de aceite vegetal de buena calidad
-4 huevos L (separar las yemas de las claras)
-1 y ½ cucharadas de esencia de vainilla
-1 cucharadita de vinagre blanco
-3 cucharadas de colorante rojo en gel
-250 ml de Buttermilk a temperatura ambiente (casero: 240 ml de leche y 10 ml de vinagre blanco o jugo de limón)

Preparación:
1. Precalentar el horno a 180°C calor arriba y abajo. Engrasar bien el molde insistiendo en todos los recovecos. Preparar el buttermilk casero: mezclar la leche con el vinagre y dejar reposar.
2. En un bol, mezclar la harina con el bicarbonato, el cacao en polvo y la sal. Tamizar y reservar.
3. Con una batidora eléctrica o un robot de cocina, batir la mantequilla a velocidad alta hasta que blanquee y se ponga suave (2 minutos). Agregar el azúcar y batir a velocidad alta por unos 2-3 minutos hasta que todo esté bien combinado. Raspar las paredes del bol con una espátula y agregar el aceite. Batir a velocidad alta por unos 3 minutos. La mezcla se ve un poco grumosa y pareciera que no estuvieran combinados el aceite y la mantequilla pero es normal.
4. Incorporar las yemas de los huevos una a una y el extracto de vainilla. Batir a velocidad media hasta que la mezcla esté homogénea. Raspar las paredes del bol y adicionar la cucharadita de vinagre y el colorante hasta obtener el color deseado.
5. Agregar la mezcla de harina alternado con el buttermilk y batiendo a velocidad baja hasta que la mezcla tenga una consistencia homogénea.
6. Espumar las claras de huevo durante unos 3 minutos con una batidora manual o con una batidora eléctrica. Agregarlas a la mezcla con una espátula haciendo movimientos envolventes. La mezcla tiene un aspecto súper brillante y sedoso.
7. Poner la mezcla en el molde de Bundt cake, golpear suavemente el molde de arriba hacia abajo sobre una superficie plana y hornear en la rejilla del medio por una hora o hasta que al hundir un palillo en el centro éste salga limpio y seco.
8. Dejar enfriar el molde sobre una rejilla por unos 10 minutos. Mover el molde suavemente para que el desmoldado sea más fácil. Poner una rejilla sobre el molde y voltearlo con cuidado para desmoldear. Si se decora al día siguiente, poner film alimenticio sobre el bizcocho y dejar en un lugar fresco y seco.

Ingredientes para el glaseado de queso crema:
-250 g de queso crema a temperatura ambiente
-115 g de mantequilla a temperatura ambiente
-130 g de azúcar glas tamizada
-1 cucharadita de esencia de vainilla
-2 a 4 cucharadas de agua caliente
-Pizca de sal

Preparación:
-Ablandar el queso y la mantequilla con la batidora eléctrica a velocidad media.
-Agregar la mitad del azúcar glas y batir. Raspar las paredes del bol y agregar el resto de azúcar. Batir hasta que todo esté incorporado.
-Poner la vainilla y adicionar dos cucharadas de agua caliente. Batir y agregar 1 o 2 cucharadas de agua dependiendo de la consistencia deseada. Para que el glaseado caiga fácilmente son necesarias de 3 a 4 cucharadas de agua. Todo depende del gusto de cada uno. Opcional: poner una pizca de sal.

Para el montaje:
1. Preparar un almíbar de azúcar: hervir 100 ml de agua con 100 g de azúcar hasta que ésta se disuelva bien. Dejar templar.
2. Poner el bizcocho boca abajo y cortar la base del Bundt cake para nivelarlo si resulta necesario. Bañar el bizcocho con el almíbar templado.
3. Poner el bizcocho en una fuente y dejar caer el glaseado con ayuda de una cucharada. Ir esparciéndolo para que caiga ligeramente por los bordes y darle el aspecto de derretido. Decorarlo al gusto: yo puse unos bastoncitos de azúcar y pepitas verdes.

Mantenerlo en un lugar frio hasta su consumo, en invierno es más fácil pero en verano es mejor ponerlo en el refrigerador porque el queso crema es muy delicado. No olvidar sacarlo una hora antes de consumirlo para que no esté duro.


¡Sólo queda disfrutarlo! Es tan suave, esponjoso y rojito aunque el día en que tomé las fotos estaba muy gris y tuve muchos problemas con la luz para poder hacer que se notara ese rojo intenso por fuera. Pero por dentro era tan rojo como una cereza.

¡Feliz navidad!